El rendimiento energético, la asignatura pendiente en la vuelta al cole.
Aulas confortables los 365 días del año
La energía representa hasta el 20% del gasto anual de un centro educativo, según datos de la patronal Escuelas Católicas. Un importante “pellizco” al presupuesto anual del centro que revela un problema mayor: el despilfarro de energía por una planificación y gestión poco eficiente.
¿Dónde está el problema?
1. El desafío del invierno y la calefacción central.
En los meses fríos, los colegios equipados con sistemas de calefacción central sufren importantes ineficiencias que impactan sobre el bienestar de la comunidad escolar y sobre la factura energética.
De esta manera, encontramos aulas sobrecalentadas, con radiadores a la máxima potencia que provocan incomodidad en profesores y alumnos. Esto provoca falta de concentración, fatiga general, pesadez... afectando al rendimiento escolar.
Además, para mitigar esta situación, muchos profesores abren puertas y ventanas dejando que el calor se escape, provocando un gasto de energía innecesario.
2. El uso de la luz y la iluminación ineficiente
El despilfarro de energía no se queda únicamente al gas o al gasóleo para la calefacción. También se pueden observar problemas con la eficiencia en el consumo de energía eléctrica, como luces encendidas en salas que no se están usando o pérdidas en la calidad de la energía y picos de consumo injustificados.
¿Cómo podemos solucionarlo?
En ista contamos con soluciones inteligentes que nos permiten gestionar y optimizar el uso de estos recursos, reduciendo la factura energética pero no el confort. Son herramientas en las que se aplica tecnología de vanguardia para mejorar la gestión de la energía y los recursos del centro.
HeatPilot es un sistema inteligente que automatiza y optimiza el funcionamiento de la calefacción central. Mediante el empleo de algoritmos predictivos, ajusta el consumo de la calefacción a las condiciones del clima. Esta herramienta también usa los datos de uso del centro para programar su funcionamiento por franjas horarias y uso real de las aulas.
Para un uso más adecuado y eficiente de la energía eléctrica, ista cuenta con EnerPilot, que actúa sobre la red de energía eléctrica del colegio. Este dispositivo no solo mejora la calidad de la red y reduce el consumo global de electricidad, sino que además protege y alarga la vida útil de los equipos de climatización e iluminación del centro.
Además, tanto para la gestión del agua, gas o luz, la plataforma MinuteView permite a la dirección y a los gestores del centro escolar monitorizar en tiempo real el consumo energético del colegio. Disponer de datos transparentes facilita detectar fugas, anomalías de consumo fuera del horario lectivo y tomar decisiones informadas.
La eficiencia energética en los colegios no depende solo de la tecnología, sino también de la cultura y los hábitos de la propia comunidad escolar. La tecnología ista es un gran aliado para construir entornos mucho más seguros y eficientes, pero el uso adecuado de los recursos es una responsabilidad de todos.